Entre 2004 y 2025, el derecho laboral argentino atravesó un proceso intenso y cambiante, marcado por reformas normativas, decisiones judiciales de alto impacto y una tensión permanente entre la protección del trabajador y la necesidad de modernizar un sistema con raíces normativas muy antiguas.
El punto de partida de este período lo constituyen dos fallos emblemáticos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictados en 2004: “Aquino” y “Vizzoti”. El primero habilitó la vía civil para reclamar daños derivados de accidentes y enfermedades laborales, generando una fuerte litigiosidad en el sistema de riesgos del trabajo. El segundo redefinió el tope indemnizatorio por despido, reforzando el principio protectorio. Ambos fallos marcaron el rumbo de las reformas posteriores.
Tendencia normativa: volver al pasado y modernizar a la vez
Buena parte de las modificaciones introducidas entre 2004 y 2016 buscaron retornar a la redacción original de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) de 1974, reinstalando institutos clásicos del derecho laboral. Sin embargo, este regreso convivió con la creciente conciencia de que la legislación laboral argentina —con más de 80 años de antigüedad en sus bases— requiere una reforma integral y moderna, acorde a las nuevas formas de trabajo.
Durante este período se modificaron aspectos centrales del contrato de trabajo: período de prueba, despido, indemnizaciones, jornada, trabajo a tiempo parcial, pasantías, protección de menores, derechos de las mujeres, no discriminación, libertad de expresión, medios de pago de salarios y plazos de pago de indemnizaciones. También se fortalecieron principios como el “in dubio pro operario”, la irrenunciabilidad y la protección frente a prácticas abusivas.
Riesgos del trabajo: el eje más conflictivo
El régimen de riesgos del trabajo fue uno de los más afectados por la jurisprudencia. Tras “Aquino”, la litigiosidad creció de manera exponencial. En respuesta, se sancionaron normas como las leyes 26.773 y 27.348, que intentaron ordenar el sistema, limitar la doble vía judicial y reinstalar instancias administrativas previas ante las comisiones médicas. La Corte Suprema, en fallos como “Espósito”, “Pogonza” y “Behrens”, avaló este esquema y buscó frenar condenas desproporcionadas.
Nuevos regímenes y ampliación de derechos
Entre 2012 y 2015 se destacaron reformas estructurales: el nuevo régimen de trabajo agrario, el régimen de casas particulares, normas de inclusión laboral para personas con discapacidad, la regulación del teletrabajo, y medidas para combatir el trabajo no registrado. También se avanzó en materia de igualdad de género, violencia laboral y prohibición de prácticas discriminatorias en la contratación.
Pandemia y legislación de emergencia
Durante 2020 y 2021, la pandemia de COVID-19 dio lugar a una legislación laboral excepcional: prohibición de despidos, duplicación indemnizatoria, suspensiones acordadas, impulso al teletrabajo y normas de sostenimiento del empleo. Muchas de estas medidas fueron temporales y perdieron vigencia una vez superada la emergencia sanitaria.
El giro de 2023–2025: reformas profundas y debate constitucional
Con el cambio de gobierno en diciembre de 2023, se impulsaron reformas de gran alcance. El DNU 70/2023 introdujo modificaciones estructurales en materia laboral, sindical y de empleo, aunque su capítulo laboral fue declarado inconstitucional en primera instancia. Posteriormente, la Ley de Bases 27.742 (2024) avanzó parcialmente en la modernización laboral: cambios en la LCT, promoción del empleo registrado, flexibilización de sanciones, creación del Fondo de Cese Laboral y nuevas figuras como el trabajador independiente con colaboradores.
En 2025, la actividad legislativa fue más limitada por el contexto electoral, aunque se dictaron normas relevantes en materia sindical, obras sociales y reglamentación del Fondo de Cese. A fin de ese año, el Poder Ejecutivo presentó un ambicioso proyecto de reforma laboral integral, que propone modificar más de una decena de leyes y crear nuevos institutos orientados a la formalización y modernización del empleo.

Conclusión
El período 2004–2025 muestra un derecho laboral argentino en constante tensión: entre la tutela histórica del trabajador y la necesidad de adaptarse a nuevas realidades económicas, tecnológicas y sociales. A pesar de avances significativos, muchas reformas quedaron a mitad de camino. El debate sobre una modernización integral del sistema laboral, respetando derechos adquiridos, sigue abierto y será uno de los grandes desafíos del derecho del trabajo en los próximos años.