En el marco de la Ley de Modernización Laboral, el Senado comenzó a tratar un nuevo régimen que apunta directamente a uno de los grandes desafíos de la economía argentina: la falta de inversión privada.
Se trata del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), una herramienta que muchos ya describen como un “mini RIGI” orientado específicamente al universo PyME. Su objetivo es claro: reactivar proyectos productivos mediante beneficios fiscales concretos y de impacto inmediato en el flujo de fondos.
Pero, ¿cómo funciona y quiénes pueden aprovecharlo?
¿Quiénes pueden acceder al RIMI?
El régimen está dirigido exclusivamente a:
- Microempresas
- Pequeñas empresas
- Medianas empresas (Tramo 1 y Tramo 2)
Las inversiones deberán realizarse dentro de los primeros dos años desde la entrada en vigencia de la ley.
El beneficio clave: amortización acelerada en Ganancias
El corazón del RIMI está en el Impuesto a las Ganancias. La propuesta permite deducir el gasto de la inversión en plazos mucho más cortos que los del régimen general, mejorando significativamente el flujo financiero.
Bienes muebles y bienes de capital
Podrán amortizarse en 2 cuotas anuales.
Obras de infraestructura
Se podrá reducir la vida útil estimada al 60%, acelerando así la deducción impositiva.
Equipos estratégicos (beneficio premium)
- Equipos de riego
- Mallas antigranizo
- Tecnología de alta eficiencia energética
Estos podrán amortizarse en una sola cuota (100%).
Este último punto es particularmente relevante para economías regionales y sectores con fuerte componente tecnológico.
Recupero anticipado de IVA: más liquidez en menos tiempo
Uno de los aspectos más innovadores del RIMI es el tratamiento del crédito fiscal de IVA generado por la inversión.
Recupero en 6 meses
Si la inversión genera saldo a favor, la empresa podrá solicitar su devolución o acreditación luego de seis meses de haberlo declarado.
Devolución en 6 cuotas
El monto será reintegrado en seis cuotas mensuales, iguales y consecutivas.
Uso flexible
El saldo podrá:
- Aplicarse al pago de otros impuestos nacionales.
- Solicitarse en efectivo.
- Transferirse a terceros.
Este esquema busca evitar que el IVA quede “inmovilizado” y transformarlo en capital de trabajo.
¿Qué se considera inversión productiva?
El proyecto define como inversión productiva a:
- Adquisición, elaboración o importación de bienes muebles nuevos amortizables.
- Obras directamente destinadas a actividades productivas.
No se incluyen:
- Activos financieros.
- Inversiones de portfolio.
- Bienes de cambio.
- Automóviles.
Casos especiales
Equipos de riego, mallas antigranizo, bienes de alta eficiencia energética y semovientes (ganado) podrán acceder al régimen sin importar el monto mínimo de inversión.
Montos mínimos de inversión
Para el resto de los sectores, se establecen pisos según tamaño de empresa:
- Microempresas: desde USD 150.000
- Pequeñas empresas: desde USD 600.000
- Medianas Tramo 1: desde USD 3.500.000
- Medianas Tramo 2: desde USD 9.000.000
Estabilidad fiscal durante el período de adhesión
El proyecto también prevé que los beneficios del RIMI no puedan verse afectados por:
- Incrementos en alícuotas de impuestos nacionales.
- Creación de nuevos tributos que graven la inversión.
Este punto busca aportar previsibilidad, un factor clave para la toma de decisiones de inversión.

¿Puede el RIMI reactivar la inversión PyME?
El RIMI combina tres elementos centrales para incentivar proyectos productivos:
- Menor carga impositiva inicial.
- Mejora del flujo de fondos vía amortización acelerada.
- Recupero temprano del IVA.
Si logra traducirse en estabilidad normativa y rapidez administrativa, podría convertirse en una herramienta concreta para movilizar inversiones medianas que hoy se encuentran postergadas.
El debate legislativo será determinante para definir su alcance final y el nivel real de impacto que tendrá en el entramado productivo argentino.