La Ciudad Autónoma de Buenos Aires avanza en materia de transparencia fiscal con una medida que impactará directamente en consumidores, comercios y profesionales en ciencias económicas. A través del Decreto 107/2026, el Gobierno porteño dispuso que se explicite el peso del Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB) en los comprobantes emitidos a consumidores finales.
La iniciativa se alinea con el Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor impulsado a nivel nacional por la Ley 27.743, que ya promovía la visibilización de tributos como el IVA. Ahora, la Ciudad da un paso adicional al incorporar un impuesto local clave dentro de ese esquema.
¿Qué cambia con esta medida?
El eje central del decreto es claro: los contribuyentes alcanzados por IIBB en CABA deberán discriminar —o al menos informar— la incidencia de este impuesto en el total de cada ticket o factura.
Esto significa que, en el corto plazo, los consumidores comenzarán a ver en sus comprobantes una leyenda o desglose similar al del IVA, pero aplicado al tributo local. En otras palabras, el precio dejará de ser una cifra “cerrada” para mostrar qué parte corresponde a carga impositiva.
Impacto en profesionales y empresas
Para contadores, estudios y responsables impositivos, la medida abre un nuevo frente técnico que no es menor:
- Adecuación de sistemas de facturación: será necesario ajustar software y controladores fiscales para incorporar esta nueva discriminación.
- Nuevos deberes formales: la correcta exposición del impuesto pasará a ser obligatoria, con posibles sanciones ante incumplimientos.
- Seguimiento normativo: la AGIP definirá los detalles técnicos y el cronograma de implementación, lo que exigirá monitoreo constante.
En la práctica, esto implica trabajo coordinado entre contribuyentes, asesores y proveedores tecnológicos.
Efectos en el consumo y la vida cotidiana
Más allá del plano técnico, la medida tiene un fuerte impacto en la relación entre comercio y consumidor:
- Mayor conciencia fiscal: el ciudadano podrá identificar cuánto del precio que paga corresponde a impuestos locales.
- Transparencia en precios: se reduce la “opacidad” de los tributos incluidos en el valor final.
- Cambios visibles en tickets: supermercados, tiendas y prestadores de servicios deberán adaptar sus comprobantes.
Este último punto no es menor: el ticket de compra se convierte en una herramienta informativa, no solo en un respaldo de la operación.

¿Es útil la medida?
La respuesta corta es: sí, pero con matices.
Desde el punto de vista institucional, avanzar en transparencia fiscal es positivo. Permite al consumidor entender mejor la estructura de precios y promueve una discusión más informada sobre la carga tributaria.
Sin embargo, su impacto real dependerá de algunos factores clave:
- Que la información sea clara y comprensible, evitando tecnicismos que confundan más de lo que aclaren.
- Que la implementación sea gradual y acompañada, para no generar costos excesivos en pymes y comercios.
- Que no se limite a un cambio “cosmético”, sino que contribuya a mejorar la relación entre contribuyentes y sistema tributario.
En definitiva, la medida no reduce impuestos ni abarata precios, pero sí aporta visibilidad. Y en un sistema donde gran parte de la carga está “oculta” en el precio final, eso ya representa un cambio relevante.