En el actual contexto de incentivos a la formalización y exteriorización de activos, el monotributista aparece como uno de los sujetos más expuestos del sistema tributario argentino. Lejos de tratarse de una cuestión menor, el llamado neoblanqueo o blanqueo encubierto plantea riesgos fiscales concretos para quienes se encuentran adheridos al Régimen Simplificado.
Desde la óptica profesional, resulta imprescindible advertir que el Monotributo no cuenta con protección legal específica frente a la exteriorización de activos no declarados, lo que puede derivar en consecuencias severas ante una eventual fiscalización.
Exteriorizar activos: cuándo el sinceramiento se vuelve un problema
Es frecuente que pequeños contribuyentes hayan acumulado, a lo largo del tiempo, fondos en la economía informal —pesos o dólares fuera del sistema financiero— y que hoy evalúen incorporarlos al circuito formal mediante:
- Depósitos en cuentas bancarias
- Uso de billeteras virtuales
- Apertura de cuentas de inversión
El inconveniente surge cuando estos movimientos no guardan correlación con la facturación declarada en el Monotributo.
En estos casos, la normativa vigente habilita al fisco a considerar incompatibles los gastos, consumos o depósitos bancarios con los ingresos declarados, lo que puede derivar en la exclusión del régimen.
Exclusión retroactiva y falta de blindaje fiscal
A diferencia de otros regímenes, el Monotributo no posee un mecanismo de bloqueo o amnistía fiscal que impida la revisión de períodos anteriores. En consecuencia, la exclusión puede operar de manera retroactiva, con el correspondiente:
- Reencuadre en el Régimen General
- Determinación de IVA y Ganancias omitidos
- Aplicación de intereses y eventuales sanciones
Esto convierte al proceso de exteriorización, lejos de una solución definitiva, en una fuente de contingencia fiscal latente para el pequeño contribuyente.
Fiscalización: menos controles generales, pero mayor exposición individual
Si bien es cierto que la AFIP/ARCA ha eliminado algunos regímenes de información y elevado determinados umbrales —como el monto para identificar al consumidor final—, esto no elimina el riesgo de fiscalización puntual.
Ante un proceso de verificación, el monotributista carece del resguardo normativo necesario para justificar incrementos patrimoniales o movimientos financieros que no puedan explicarse con su nivel de ingresos declarados.
¿Una señal de política tributaria?
En el ámbito profesional se debate desde hace tiempo el futuro del Monotributo. Existen versiones sobre una posible reducción o reformulación del régimen en el marco de una reforma tributaria más amplia.
Sin afirmaciones categóricas, lo cierto es que la desprotección del monotributista frente al blanqueo encubierto permite inferir una tendencia: incentivar el pase al Régimen General, aun cuando ello implique mayores costos administrativos y fiscales para pequeños contribuyentes.

Impacto en los regímenes locales
La problemática no se limita al plano nacional. En la práctica, la mayoría de los monotributistas también se encuentran adheridos a regímenes simplificados provinciales y municipales.
Una exclusión a nivel nacional suele generar efectos en cadena:
- Reencuadres en Ingresos Brutos
- Ajustes retroactivos
- Nuevas contingencias fiscales locales
Conclusión profesional
Desde una mirada técnica, la exteriorización de activos por parte de monotributistas debe ser analizada caso por caso, evaluando el impacto patrimonial, financiero y fiscal.
Si bien el sinceramiento es legalmente posible, no se encuentra exento de riesgos, y puede derivar en la pérdida del Régimen Simplificado y en ajustes retroactivos de significativa magnitud.
Por ello, la planificación y el asesoramiento profesional previo resultan indispensables para evitar que una decisión orientada a la formalización termine generando un perjuicio fiscal mayor.