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RIMI: se reglamentó el acceso a beneficios fiscales para Pymes

La medida busca impulsar la actividad económica, facilitar la modernización productiva y promover la inversión en sectores clave. Sin embargo, más allá de la intención, surge una pregunta central: ¿qué tan útil es este régimen en la práctica para las PyMEs?

La norma pone en funcionamiento un esquema que ya existía en papel, pero que hasta ahora no tenía operatividad real. Define quiénes pueden acceder, qué inversiones califican y cómo se aplican los beneficios fiscales.

Entre los puntos principales:

  • Sujetos alcanzados: Micro, pequeñas y medianas empresas (tramos 1 y 2) con certificado MiPyME vigente. También se incluyen entidades sin fines de lucro que cumplan requisitos fiscales.
  • Inversiones elegibles:
    • Bienes de capital y tecnología (nuevos y amortizables)
    • Infraestructura productiva (incluidas obras en curso con bajo avance)
    • Equipamiento agroindustrial
    • Proyectos de eficiencia energética y energías renovables
  • Plazos: las inversiones deberán realizarse dentro de un período de hasta 2 años desde la reglamentación operativa definitiva.
  • Beneficios:
    • Uso de incentivos desde la “puesta en marcha” del proyecto
    • Posibilidad de devolución de saldos de IVA (con cupos anuales)

Desde una mirada empresarial, el régimen presenta varias oportunidades interesantes:

1. Incentivo concreto a invertir
El hecho de poder recuperar IVA y acceder a beneficios fiscales reduce el costo efectivo de inversión, algo clave en contextos de restricción financiera.

2. Amplitud de inversiones
No se limita a maquinaria: incluye construcción, tecnología, agroindustria y eficiencia energética, lo que lo vuelve transversal a múltiples sectores.

3. Reconocimiento de proyectos en curso
Permitir incluir obras iniciadas (con menos del 30% de avance) evita dejar afuera inversiones ya planificadas.

A pesar de sus ventajas, el RIMI también presenta puntos que pueden limitar su impacto:

1. Requisitos administrativos
La exigencia de certificaciones vigentes y cumplimiento fiscal estricto puede dejar afuera a muchas PyMEs con problemas financieros o de regularización.

2. Cupos para devolución de IVA
El beneficio más atractivo no es automático: está sujeto a cupos anuales, lo que introduce incertidumbre sobre los tiempos de recupero.

3. Exclusión por deudas fiscales
Empresas con deudas exigibles no regularizadas quedan directamente fuera, incluso si tienen proyectos productivos relevantes.

4. Falta de precisión operativa inicial
La norma depende aún de reglamentaciones complementarias, lo que puede demorar su implementación efectiva.

La respuesta corta: sí, pero no para todos.

El régimen puede ser una herramienta valiosa para PyMEs ordenadas fiscalmente, con capacidad de inversión y planificación. En esos casos, puede mejorar significativamente la rentabilidad de proyectos productivos.

Sin embargo, su impacto será más limitado en empresas con dificultades financieras, informalidad parcial o restricciones de acceso al crédito, que justamente son muchas dentro del universo PyME.

Imagen Oficial de Piccinini y Asociados S.A.

El RIMI representa un paso positivo en la promoción de inversiones productivas, pero su efectividad dependerá de cómo se implementen las normas complementarias y de la capacidad real de las empresas para cumplir los requisitos.

Más que un incentivo masivo, parece orientado a un segmento específico de PyMEs: aquellas que ya están en condiciones de invertir y formalizar sus proyectos.

En ese sentido, el desafío no es solo fiscal, sino estructural: lograr que más empresas puedan estar en condiciones de aprovechar este tipo de herramientas.

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