La Ley 27.802 incorporó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), un esquema que busca fomentar inversiones productivas en PyMEs mediante beneficios fiscales vinculados al Impuesto a las Ganancias y al IVA.
Aunque el régimen alcanza a distintos sectores, el agro aparece como uno de los principales beneficiados, especialmente por el tratamiento diferencial previsto para determinadas inversiones estratégicas.
¿Qué beneficios ofrece el RIMI?
El régimen contempla dos incentivos centrales:
- Amortización acelerada en Ganancias
- Devolución anticipada de créditos fiscales de IVA
En términos prácticos, esto permite mejorar el flujo financiero de las empresas y reducir el costo fiscal de nuevas inversiones productivas.
Las inversiones agropecuarias con ventajas especiales
Uno de los puntos más destacados para el sector agropecuario es que ciertas inversiones podrán acceder a los beneficios sin necesidad de cumplir montos mínimos.
Entre ellas se encuentran:
- Sistemas y equipos de riego
- Equipos de alta eficiencia energética
- Mallas antigranizo
- Bienes semovientes de genética superior
Esto representa una oportunidad relevante para productores de menor escala que, de otro modo, quedarían fuera del régimen por no alcanzar los umbrales generales de inversión.
Quiénes pueden acceder
El RIMI está dirigido a Micro, Pequeñas y Medianas Empresas que cuenten con:
- Certificado MiPyME vigente
- Caracterización activa en ARCA
- Inversiones productivas realizadas dentro del plazo previsto por el régimen
La vigencia actual del programa se extiende hasta el 19 de mayo de 2028.
Amortización acelerada: el beneficio más atractivo
Para determinadas inversiones agropecuarias, la amortización podrá computarse en una sola cuota en el Impuesto a las Ganancias.
Esto genera un fuerte incentivo fiscal para inversiones vinculadas a:
- Energías renovables
- Riego tecnificado
- Mejoramiento genético
- Infraestructura productiva

Recupero de IVA: una respuesta al problema histórico del agro
El régimen también prevé la devolución anticipada de créditos fiscales de IVA, reduciendo de seis a tres meses el plazo de espera para solicitar el recupero.
La medida busca aliviar uno de los problemas estructurales del sector: el descalce entre la alícuota reducida de ventas agropecuarias y la alícuota general aplicada sobre insumos y bienes de capital.
Qué cuestiones siguen pendientes
A pesar de su importancia, el régimen todavía presenta aspectos operativos sin resolver:
- Falta la habilitación definitiva del Sistema de Gestión de Inversiones (SGI)
- Aún deben publicarse listados oficiales de bienes alcanzados
- Persisten dudas sobre el funcionamiento práctico del recupero de IVA
Por eso, si bien el RIMI representa una herramienta con potencial para dinamizar inversiones, su implementación real dependerá de la reglamentación pendiente y de la rapidez con que se habiliten los sistemas operativos.
Un régimen que puede cambiar la planificación de inversiones
El RIMI aparece como una de las medidas fiscales más relevantes de los últimos años para el sector agropecuario.
La posibilidad de acceder a amortización acelerada y devolución anticipada de IVA puede modificar la ecuación económica de muchas inversiones productivas, especialmente en tecnología, infraestructura y eficiencia energética.
En este contexto, contar con el Certificado MiPyME vigente y analizar con anticipación los proyectos de inversión será clave para aprovechar los beneficios del régimen y evitar quedar afuera por cuestiones formales.