El Decreto 407/2026 modificó el sistema de registración laboral y eliminó la obligación de llevar libros laborales físicos o digitales. Cómo impacta la medida sobre el Libro de Sueldos Digital y desde cuándo rigen los cambios.
En el marco de la reglamentación de la reforma laboral, el Poder Ejecutivo introdujo un cambio estructural en materia de registración del empleo que impacta directamente sobre los empleadores: deja de ser obligatoria la gestión del Libro de Sueldos y Jornales, tanto en formato físico como digital.
La medida fue establecida mediante el Decreto 407/2026, publicado el 1 de junio de 2026, que reglamenta modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo, particularmente respecto del artículo 52 de la LCT.
Fin de los libros laborales obligatorios
Uno de los puntos centrales de la nueva normativa es la eliminación de la obligación formal de llevar registros laborales rubricados, incluyendo tanto el tradicional libro físico como su versión digital.
A partir de ahora, los empleadores cumplirán con las obligaciones registrales exclusivamente mediante la información declarada en los sistemas oficiales administrados por ARCA, especialmente a través de los procedimientos de altas y bajas de trabajadores.
Con este nuevo esquema, los datos ingresados en las plataformas oficiales pasan a constituir el respaldo legal suficiente de la relación laboral, eliminando la duplicación de registros que caracterizaba al régimen anterior.
Qué pasa con el Libro de Sueldos Digital
Durante los últimos años, el Libro de Sueldos Digital había sido presentado como una herramienta orientada a simplificar el cumplimiento de obligaciones laborales y previsionales, integrando la liquidación de haberes con la generación del formulario F. 931.
Sin embargo, la nueva reglamentación modifica de raíz esa lógica.
Con la entrada en vigencia del Decreto 407/2026, el Libro de Sueldos Digital deja de configurarse como una obligación autónoma, ya que el sistema pasa a basarse en un modelo de registración centralizada de información laboral.
En consecuencia, el eje del control deja de estar puesto en la existencia formal de un “libro” laboral y se concentra en la correcta carga, consistencia y trazabilidad de la información declarada ante ARCA.
Cambios en los recibos de sueldo
Aunque desaparece la obligación de llevar libros laborales, la reforma mantiene vigente la emisión de recibos de haberes, aunque con importantes modificaciones en su diseño y contenido.
El nuevo modelo previsto por el Decreto 407/2026 establece que el recibo deberá dividirse en cuatro secciones diferenciadas:
- Datos identificatorios
- Contribuciones a cargo del empleador
- Remuneración bruta
- Remuneración neta
Además, incorpora nuevas exigencias informativas.
Entre ellas:
- Fecha y lugar de pago de cargas sociales
- Base de cálculo de cada concepto liquidado
- Unidad de medida utilizada
- Monto resultante individualizado
- Prorrateo de sumas globales otorgadas a grupos de trabajadores
Asimismo, deberá incluirse un resumen del costo laboral total, discriminando conceptos vinculados a:
- Seguridad social
- Obra social
- PAMI
- ART
- Aportes sindicales
- Cámaras empresarias
- Otros conceptos laborales y previsionales

Desde cuándo rigen los nuevos recibos
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación operativa entre empresas y estudios contables es la entrada en vigencia inmediata del nuevo esquema.
El artículo 5° del Anexo I del Decreto 407/2026 reglamenta el artículo 140 de la Ley de Contrato de Trabajo y establece que el recibo deberá respetar el formato previsto en el modelo del Anexo III.
Como la norma no prevé un plazo de adecuación específico para este punto, la obligatoriedad comenzó a regir desde la entrada en vigencia del decreto, es decir, el 1 de junio de 2026.
Desafíos para empresas y sistemas de liquidación
Si bien la vigencia normativa ya se encuentra operativa, en la práctica muchas empresas y proveedores de software deberán adaptar sus sistemas de liquidación de haberes para incorporar las nuevas exigencias técnicas y estructurales.
El nuevo modelo implica cambios importantes en materia de registración, procesamiento y exposición de información laboral, por lo que se espera un período de adecuación operativa durante los próximos meses.
Con esta reforma, el Gobierno avanza hacia un esquema de registración laboral completamente centralizado y digital, eliminando obligaciones formales históricas y trasladando el foco de control hacia la información declarada en los sistemas oficiales.