Estudio Piccinini y Asociados S.A.

Medición de pasivos en especie y contratos onerosos según la NUA

El tratamiento de estas obligaciones adquiere especial importancia al momento de preparar los estados contables, particularmente cuando existe la posibilidad de que el cumplimiento del compromiso genere una pérdida para la entidad.

Se trata de una obligación en la que no existe incertidumbre respecto de su existencia, cuantía o vencimiento y cuyo cumplimiento requiere entregar un activo no monetario o prestar un servicio.

Por ejemplo, puede surgir cuando una empresa recibe determinados bienes o servicios y, como contraprestación, asume el compromiso de entregar otros bienes o prestar servicios en el futuro.

Según los criterios establecidos por la NUA, el pasivo debe reconocerse inicialmente por el importe atribuido al bien o servicio recibido que dio origen a la obligación.

De esta manera, el reconocimiento inicial se encuentra vinculado directamente con la operación que generó el compromiso.

Al momento de elaborar los estados contables, la obligación debe ser nuevamente analizada.

El pasivo en especie se mide por el mayor importe entre:

  • El valor por el cual fue reconocido inicialmente.
  • El importe que resulte de aplicar las normas correspondientes a compromisos que generan pérdidas o contratos de carácter oneroso.

Este criterio busca evitar que una obligación quede registrada por un importe inferior al costo que efectivamente deberá afrontar la entidad para cumplirla.

La denominada prueba de contratos onerosos permite determinar si el cumplimiento de una obligación implicará para la empresa un costo inevitable superior al importe por el cual se encuentra registrado el pasivo.

Si del análisis surge que cumplir con el compromiso tendrá un costo mayor que el valor reconocido inicialmente, deberá reconocerse el efecto económico correspondiente.

En otras palabras, la evaluación permite detectar situaciones en las que el cumplimiento de un contrato puede generar una pérdida para la entidad.

Cuando se verifica que el costo inevitable de cumplir con la obligación supera la medición registrada, la entidad deberá incrementar el pasivo y reconocer inmediatamente la pérdida en resultados del ejercicio.

Esto resulta relevante porque permite que los estados contables reflejen de manera anticipada el impacto económico que tendrá el cumplimiento de la obligación.

Imagen Oficial de Piccinini S.A.

La correcta medición de los pasivos en especie requiere analizar no solamente el valor con el que fueron reconocidos inicialmente, sino también las condiciones existentes al cierre del ejercicio.

La prueba de contratos onerosos funciona, en este sentido, como un mecanismo de control para determinar si el importe contabilizado continúa siendo suficiente frente a los costos que deberá afrontar la empresa.

El tratamiento de los pasivos en especie demuestra la importancia de realizar un análisis integral de las obligaciones asumidas por una empresa al momento del cierre contable.

No alcanza con verificar el importe originalmente registrado: también es necesario evaluar si las condiciones actuales del contrato pueden generar un costo superior al previsto.

Desde una perspectiva profesional, la prueba de contratos onerosos constituye una herramienta importante para anticipar pérdidas y evitar que los estados contables presenten pasivos subvaluados. Por eso, su aplicación debería formar parte de los procedimientos de cierre cuando existan compromisos de entrega de bienes o prestación de servicios cuyo cumplimiento pueda resultar económicamente desfavorable.

Dr. Carlos Armando Piccinini

Contador Público U.N.L.M

C.P.C.E.C.A.B.A Tomo: 257 Folio 5

C.P.C.E.P.B.A Tomo 138 Folio 127

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio