Más focalización, más control y nuevas reglas de juego
El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Capital Humano, redefinió el funcionamiento del Programa de Acompañamiento Social (PAS) mediante la Resolución 90/2026.
La actualización mantiene el esquema de asistencia, pero introduce mayores exigencias, controles más estrictos y nuevas causales de exclusión, marcando un cambio en la lógica del programa: de una cobertura amplia hacia un sistema más focalizado y condicionado.
¿Quiénes pueden seguir cobrando el PAS?
El programa no se abre a nuevos beneficiarios. Solo podrán continuar quienes ya eran titulares, organizados en tres grupos:
- Personas mayores de 50 años en situación de vulnerabilidad
- Mujeres con 4 o más hijos menores de 18 años
- Titulares provenientes de esquemas de gestión vinculados a situaciones especiales
Esto refuerza el carácter cerrado y selectivo del programa.
Monto y condiciones: el rol de las “corresponsabilidades”
La prestación mensual se fijó en $78.000, pero su cobro no es automático.
Para percibirla, los beneficiarios deben cumplir con ciertas condiciones obligatorias:
Salud
- Controles de embarazo
- Cumplimiento del calendario de vacunación
Educación
- Acreditar la escolaridad regular de los hijos
Capacitación
- Participar en cursos de formación (incluida alfabetización digital)
El mensaje es claro: el beneficio está condicionado a conductas vinculadas al desarrollo social y educativo.
Incompatibilidades: controles más estrictos
Uno de los cambios más relevantes es el endurecimiento de los criterios de exclusión. No podrán acceder o continuar en el programa quienes:
- Tengan un vehículo con menos de 10 años de antigüedad
- Posean más de una propiedad
- Registren consumos elevados (por encima de un Salario Mínimo, Vital y Móvil en promedio)
- Compren dólares para ahorro
- Realicen viajes al exterior considerados incompatibles con su situación
Esto implica un uso más intensivo del cruce de datos para validar la situación socioeconómica real.
¿Qué sí es compatible?
El PAS mantiene compatibilidad con otros ingresos y beneficios, como:
- Asignación Universal por Hijo (AUH)
- Tarjeta Alimentar
- Monotributo Social
- Trabajos registrados (con ingresos por debajo del salario mínimo)
Esto busca evitar que el programa desaliente la inserción laboral formal.
Nuevas causales de baja: foco en el orden público
Uno de los puntos más sensibles del nuevo esquema es la incorporación de causales de egreso inmediato vinculadas a conductas en el espacio público:
- Cortes de calle o interrupción del tránsito
- Participación en hechos de violencia
En estos casos, la baja del programa será directa.
Transición a la jubilación: un puente de ingresos
La norma introduce un aspecto novedoso:
los beneficiarios que estén próximos a jubilarse podrán seguir cobrando el PAS hasta un año adicional.
Esto busca evitar que haya períodos sin ingresos entre el fin del beneficio y el inicio de la jubilación.
Más control y seguimiento
La implementación estará a cargo de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, que tendrá la función de:
- Cruzar datos
- Verificar requisitos
- Detectar incompatibilidades
El sistema apunta a una gestión más activa y en tiempo real.
Impacto: entre la eficiencia y la restricción
Aspectos positivos:
- ✔ Mayor focalización del gasto social
- ✔ Incentivo a la educación y la salud
- ✔ Compatibilidad con empleo formal
Puntos críticos:
- ⚠ Mayor riesgo de exclusión por criterios estrictos
- ⚠ Posibles controversias por el control de consumos y conductas
- ⚠ Reducción del universo de beneficiarios
Entonces, ¿es útil esta reforma?
Depende del enfoque.
Desde el punto de vista del Estado, mejora la eficiencia y el control del gasto social.
Desde la perspectiva de los beneficiarios, implica mayores exigencias y menor margen de flexibilidad.

Conclusión
La redefinición del Programa de Acompañamiento Social refleja un cambio de paradigma:
menos masividad, más condicionalidad.
El desafío será encontrar el equilibrio entre control y contención, asegurando que el sistema siga cumpliendo su objetivo central: acompañar a quienes realmente lo necesitan sin generar exclusión innecesaria.