La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores anunció un nuevo acuerdo salarial para el sector rural, que impacta principalmente en la categoría de peón general y se aplicará de forma progresiva entre marzo y mayo de 2026.
El ajuste llega luego de varios meses sin actualizaciones y busca comenzar a recomponer ingresos en un contexto de pérdida de poder adquisitivo.
¿Cómo queda el salario del peón general?
El incremento se implementa de manera escalonada. La evolución del salario mensual es la siguiente:
- Febrero 2026: $1.000.908,17
- Marzo 2026: $1.035.939,96
- Abril 2026: $1.067.018,16
- Mayo 2026: $1.093.693,62
Se trata de subas progresivas que impactan directamente en el salario básico de referencia.
Un aumento que no alcanza
Desde el gremio señalaron que, si bien el acuerdo representa un avance, no resulta suficiente para compensar el atraso acumulado frente a la inflación.
Esto refleja una situación extendida en varios sectores, donde los ajustes salariales llegan por detrás de la evolución de precios.
Cambios en la forma de negociar salarios
El acuerdo también se da en un contexto de transformación en el sistema de negociación salarial del sector rural.
Con las modificaciones introducidas por la Ley 27.802, se consolida un esquema en el que:
- Las remuneraciones se definen mediante negociaciones colectivas
- Se encuadran dentro de la Ley 14.250
- Requieren homologación de la Secretaría de Trabajo
¿Qué rol cumple la CNTA?
La Comisión Nacional de Trabajo Agrario sigue teniendo intervención, pero ahora con un rol de:
- Coordinación
- Articulación entre las partes
Además, la normativa vigente establece que los salarios:
- No pueden ser inferiores al salario mínimo vital y móvil
- Deben definirse mediante acuerdos entre trabajadores y empleadores
Falta la homologación
Por el momento:
- No se publicó el texto completo del acuerdo
- Tampoco están disponibles las escalas oficiales detalladas
Por eso, será necesario esperar la homologación para que el acuerdo sea plenamente exigible.

En síntesis
El nuevo acuerdo marca un primer paso hacia la recomposición salarial en el sector rural, aunque todavía con limitaciones. También confirma un cambio de fondo: el paso hacia un esquema más basado en negociación colectiva, con intervención estatal pero mayor protagonismo de las partes.